Paremos la humillación a los niños

Harto estoy porque en numerosas ocasiones he pasado miedo por la posible humillación a los niños que quiero.

Estoy cansado de tener que filtrar el contenido que se supone apto para niños. ¿Has asistido a algún espectáculo con tus hijos? Si es que sí, ¿tenías ganas de que salieran al escenario para participar?

Estoy harto de ver como personas con toda la inocencia que les proporciona su corta edad salen al escenario y el mago, payaso o gracioso de turno se la rompe con el beneplácito del personal, muchas veces incluidos sus padres.

Qué manía de hacer chistes para adultos en espectáculos infantiles. En uno catalogado como «familiar» escuché:

«Si alguna vez encontráis a papá y mamá atándose con cuerdas no os asustéis… Sólo están jugando»

Que manía de engañar a los niños y presionarles para hacer cosas que no quieren mientras el público se ríe. Caras de pánico pidiendo la ayuda de sus figuras parentales que no llega.

Humillación a los niños

Estuve con mis sobrinos en un espectáculo de magia y una de tantas lindezas fue decirles al niño y niña que habían salido que se dieran un beso.

«Venga, dale un besito… Venga, que no miramos»

Ahí, justo ahí, se rompe la inocencia y se prueba el sabor de la vergüenza. Precipicio emocional al que nos empujaron invalidándonos como individuos espontáneos y únicos. Humillación a los niños gratuita.

¡¡Qué gracioso!! Ellos se quedaron paralizados y el mago seguía insistiendo… Sin duda ese día tuvo motivos para irse a casa, y poder mirarse al espejo orgulloso por el trabajo bien hecho. Quiero confiar en la no conciencia del daño causado.

Humillación a los niños con risas como respuesta.

Y que me decís del clásico entre los clásicos… «Y, ¿Tienes novia/o?»

Sí, es así como funcionamos, invadimos a sujetos sintientes con la lógica aplastante de «seguro que no se entera» o simplemente eliminando la empatía adulta para pasar a relacionarnos con el automatismo de imitar a nuestros ancestros.

Y todavía hay quien va más allá y hace de la humillación pública el eje central de su crianza…

Los niños, en esas situaciones, tienen 2 posibles aprendizajes que hacer:

Pueden aprender a disociarse, para no enterarse… O pueden aprender que hay gente dispuesta a hacer lo necesario, aunque eso suponga pisar a quien sea.

Humillación a los niños

El primero, es curioso porque les protegerá de la agresión pública recibida aunque, al mismo tiempo, esa anestesia emocional supondrá perderse demasiadas experiencias. Para no sentir el miedo, rabia o tristeza producidos en la situación desagradable vivida, estarán dispuestos a olvidarse de sentir amor, alegría o poder. Dejando el sistema emocional en mínimos…

Si nos vamos a la segunda de las opciones supone estar mostrándoles innecesaria hostilidad que, por su etapa madurativa, no saben manejar. Es decir,
ataduras emocionales herimos su mundo interno a través de traicionar la confianza que les permite no vivirnos como amenaza y dar el paso de exponerse.

Sea cual sea la humillación sufrida supondrá una impronta en su proceso vital, que obviamente podrá ser de intensidad variable.

A todas luces, ataduras del mundo interno que suponen un altísimo precio a pagar por un día en el que decidimos ser espontáneos…

Publicado por

Guillermo Zurita

Médico Psicoterapeuta Humanista Integrativo y Médico de Familia. Disfruto de mi trabajo, amo, confío. Mis pacientes me impactan emocionalmente... y eso duele y me encanta a partes iguales.

Un comentario sobre “Paremos la humillación a los niños”

  1. L.G. Muy bien escrito y expuesto. Tengo los pelos de punta y siento escalofrios, quizá al leerte una pequeña parte de mi ha decidido dejar de disociarse y recordar alguno de estos momentos, que sin duda alguna llegan a ser siniestros. Siempre me han dado miedo los payasos.

    Guillermo Zurita: Hola L.G.! Ver que a estas alturas de la historia sigue sucediendo lo mismo es lo que resulta insoportable
    Gracias L.G. por tus palabras

    F.M.D: Muy bueno primo.

    Guillermo Zurita: Muchas gracias!!!

    I.R.: Cuánta verdad Guille! Yo estoy indignada con la maestra que tuvo Penélope este año que cada vez que un niño le pegaba en la escuela (incluso uno le tocaba el culete), la maestra le decía a Penélope que ese niño lo hacía porque la quería, ya que los varones les pegan a las niñas cuando éstas le gustan. … Y como lo que dice la maestra es palabra sagrada para los niños, llevo meses conversado con Penny y diciéndole que su Seño está equivocada y que la persona que quiere a otra, no le pega, ni la agrede, ni le hace nada feo… No entiendo como todavía hay educadores que usan estos argumentos hoy día….

    Guillermo Zurita: Hola I.R., totalmente de acuerdo… Cuando el que está “al mando” valida la violencia, por pequeña que sea se corre el riesgo de integrarla como un elemento más de las relaciones, como algo permisible… Me parece increíble que con los tiempos que corren sigamos con ese tipo de argumentos, que por otro lado es la forma de que la maestra no asuma su responsabilidad poniendo los límites necesarios… El amor no duele, ni debe hacerlo…. Espero que Penny pueda ver en la próxima maestra otro modelo, aunque desde luego, el más importante es el que le estás dando tú, así que todo irá bien 🙂 😉

    S.F. Telita con la profesora, como dices increíble que se siga diciendo esas cosas.

    S.F: Voy a por la entrada, pero tiene pintaza de que te la comparto en RRSS.Un abrazo.

    S.F. Genial, encima como cada vez se adultiza más a los niños esto pasa yo creo que incluso con más frecuencia ahora que antes.
    Guillermo Zurita: S.F. Si, creo que en parte es así porque cada vez se les rompe antes las inocencia… Pero los clásicos de si tienes novia o no lo recuerdo en carne propia… Y no muy gratamente
    Pero lo de los espectáculos es un mundo aparte

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