Entre la docencia y la terapia

El Máster, es eso, integración, acompañamiento y Amor. Hay mezclas e interferencias en los procesos, con el contacto humano como elemento principal de la experiencia.

Hoy escribo desde El Espinar, un pequeño pueblo de la provincia de Segovia donde estamos realizando el módulo convivencial de Técnicas de trabajo emocional con los alumnos de 2º.

Historias que por respeto a las normas de obligado cumplimiento y a la ética profesional no puedo revelar… historias humanas y verdaderas que nos impactan de forma inevitable. El impacto no implica haber perdido la posición como profesional, como ocurre en otros modelos de psicoterapia. A través del contacto en relación, trabajando emociones a nivel profundo iniciamos la cura.

A eso hemos venido, a aprender y a curar, mejor dicho, a aprender mientras experimentamos y sanamos antiguas heridas.

Esto sólo se da si la persona siente que puede, si la protección y la confianza permiten atravesar el miedo ancestral y recuperar lo que es propio y auténtico.

¿Y yo? Aprendo y disfruto de vuestro proceso leyendo entre líneas el buen desarrollo, me siento satisfecho y orgulloso de formar parte de éste hermoso proyecto.

En el grupo hay pacientes, caras que me resaltan como cuando encuentras a un amigo en la calle por casualidad. Son caras con historia parcialmente conocida, parcialmente trabajada. Profesor o terapeuta en un espacio docente y terapéutico al tiempo. Detecto mi contratransferencia partida por el deseo de estar sin invadir, de estar disponible para todos sin sentir que traiciono a los que no atiendo por estar con alguien… Y lo más difícil de todo, tomar conciencia de lo que es mío, en plan… “nota mental; esto para mi terapia personal”.

Pushing, bate, renacimiento. Hemos trabajado mandatos, corazas, enfrentado injusticias pasadas, miedos y rabias… Palabras vacías si no ponemos el foco en lo que realmente importa de todo esto… lo que nos llevamos cada uno del contacto humano honesto dentro del grupo. Haber podido mostrar la vulnerabilidad propia al confiar en los terapeutas, en el grupo y en uno mismo… todos ellos elementos nucleares del modelo desde el que ejercemos.

Nada hubiera sido posible sin la confianza depositada, sin la honestidad de cada participante, sin las ganas de crecer, mejorar y vivir una vida mejor.

Siendo tan claramente maravilloso el efecto producido, ¿cómo es posible que, a estas alturas de la Historia nos sintamos como bichos raros? Incluso cuando conocemos de la existencia de ésta forma de trabajar, ¿cómo es posible que recurramos tan escasamente a ella?

Tenemos tan profundamente interiorizados los mensajes limitantes de las consecuencias negativas de expresar lo que sentimos que, una vez cerramos el contacto con experiencias como la vivida este fin de semana, resulta difícil recontactar. Resulta difícil si hacemos caso al miedo, claro está.

Así que aprovecho y os animo a difundir y poner en práctica, tanto en el plano profesional como en el personal todo lo aprendido con la experiencia que acabamos de vivir. Puede ser una aportación que nos cambie la vida a todos, y así cambie el Mundo porque, como dijo Eduardo Galeano; “Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”.

Ésta, mi pequeña aportación. ¿Os animáis a hacer la vuestra?

Publicado por

Guillermo Zurita

Médico Psicoterapeuta Humanista Integrativo y Médico de Familia. Disfruto de mi trabajo, amo, confío. Mis pacientes me impactan emocionalmente... y eso duele y me encanta a partes iguales.

23 comentarios sobre “Entre la docencia y la terapia”

  1. Me ha gustado, muchísimo, yo también inicie no hace mucho un camino hacia la exposición, el sentir y perder el control, pero es un camino muy largo y cuando me sienta preparada me encantará hacer ese máster. Y esto de los blogs genera adicción, vete acostumbrando a los chutes de dopamina, jeje. Te sigo.

  2. Qué voy a decir yo?
    Que me encanta!!! Que me encantas!!!
    Como hombre, como compañero, como médico, como psicoterapeuta, como persona y ahora también como bloguero
    Gracias por ponerle palabras a una experiencia tan intensa como bonita y sanadora!!!
    Y gracias por tu pequeña/gran aportación!!!
    Junt@s cambiaremos el mundo!!!
    Yo también te sigo

  3. Hace casi un año yo viví esa experiencia inolvidable de trabajo emocional en El Espinar. Y comencé a partir de ahí a accionar mis recursos para cambiar lo que no me hacía bien en la vida. Nunca olvidaré esas miradas, esos gestos, esa presencia y esa potencia terapéutica sanadora y sostenedora que allí encontré y sigo encontrando en cada uno de vosotros y en cada uno de mis compañeros. Hoy mi vida es muy diferente y sigo avanzando hacia eso que un día no podía ni siguiera imaginar. Así que sí, la realidad alterada funciona al beneficio de la realidad real. Gracias Guille por poner palabras a todo ese sentir. Nos vemos en el camino.

  4. Valiente, que bueno saber y ver y enriquecerme con lo que escribes. Tu vocabulario emocional me impacta. Me gustas Oveja verde. Ya tienes otra fan. 😉
    En mi opinión sentirnos cómo bichos raros “emocionales, sinceros, auténticos, crudos e íntimos” solo es estigmazitante por lo que dicen los “otros” sobre los bichos raros ” son diferentes, malos, feos … raros” Cómo si ser raro fuese menos. Quizá el punto este en acoger y amar a ese bicho raro interior que rechazamos intrisecamente. Los bichos raros están cargados de belleza y no es fácil percibirla a través de tanto estigma.

  5. Guillermo, gracias por compartir tu proceso. A mi me trae al mio. Me di cuenta como ciertas emociones parásitas, viejas, no expresadas o no resueltas, influyen todavía en mi existencia. Poco a poco voy curándolas, aprendiendo de ellas, escuchándolas, haciendo trabajos emocionales y sabiendo expresarlas de una forma sana. Contactar, escuchar o atender a emociones intensas como la rabia, la tristeza y el miedo me costaba, me era molesto y doloroso. Ahora atiendo a ese dolor y le doy mi amor. Comprendo mejor de su existencia. Doy pasos para recobrar la alegría. Asumo la responsabilidad en todo mi ser. Mi autonomía. Todo lo que siento me pertenece y debo hacerme cargo de ello, pues es mi vida. Y a ella es a la que quiero cuidar. Unos “paños” de agua caliente y ternura, le vienen muy bien. Como un buen renconfortamiento. No solo como técnica emocional, si no el de todos los abrazos, besos, ánimos, sugerencias…y un sin fin de amor entre mis compañeros/as del grupo.

    1. Hola Susana,
      Que gran fin de semana pasamos el año pasado! Cuanta emoción expresada y compartida!!! y cuanta potencia tiene el grupo verdad?
      Te agradezco de corazón tus palabras en éste rinconcito que estoy creando…

      Un abrazo compañera!!!

  6. Leer lo que has escrito me ha hecho sentirte tan cerca como cuando lo hemos estado físicamente. Me encanta lo que has escrito y cómo lo has escrito. Te admiro. Un abrazo y seguiré leyendo lo que compartas por aquí.

    1. Hola Felipe
      Me alegra leerte, y te agradezco enormemente tu caricia 🙂
      En muchas ocasiones, yendo como parte del equipo de Galene, recuerdo momentos vividos junto a vosotros como alumno…
      Un honor tenerte por mi blog!
      Un abrazo grande!

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