Encontrándome a mí mismo

Viaje en solitario, encontrándome a mí mismo, cuidándome aunque sea por 5 días, sin nadie que me espere, sin nadie que me tenga las cosas preparadas.

Cayendo en Guión desde el minuto uno… Anticipando… Entre el encuentro conmigo mismo y la huida al aislamiento. Vueltas internas y externas.

La gente habla de lo mismo una y otra vez, antes que nosotros ya lo dijeron nuestros padres, y éstos tan sólo estaban repitiendo lo que los suyos. Quizás nos creamos originales y únicos y no lo seamos tanto, o quizás simplemente estemos repitiendo sus éxitos y fracasos con la fantasía legítima del que hace las cosas por primera vez…. como vivir.

A mí me contaron tantas veces su juventud que esperé durante años poder vivir las mismas aventuras. Pero no, ambiente universitario decepcionante, colegio de niños grandes y adinerados. Ellos mal, Yo bien, y creyendo no necesitarles me aislé.

Fantasía equivocada. Ni aquellos pijos estaban tan vacíos ni yo era quien creía ser, intelectual revolucionario y progre. ¿Y si no llegaba al nivel como para que estuvieran orgullosos de mí? ¿Y si ellos tampoco lo son tanto como yo creí? ¿Qué pasa con mi identidad?

Ahí es donde caigo al abismo de la mediocridad, inactividad y desinterés por la vida. Me separo de una sociedad a la que considero enferma desde mi púlpito de creerme con la razón. Construyo líneas rojas que en ocasiones se difuminan pudiendo llegar a desaparecer. Que fácil la vida sin líneas, sin criterio, sin planteamientos éticos exigentes.

Puede que ahí esté la clave, en la subjetiva exigencia de lo que consideramos representar ante los demás, y sobre todo ante el espejo.

Para mí la líneas rojas son criterios firmes porque cuando me los salto me fallo, me convierto en un farsante y se me cae mi propio autoconcepto.

Pero ¿y si lo que pensamos de nosotros mismo fue lo que otros proyectaron?

Quizás entonces les decepcionaríamos y sentimos la relación en riesgo, y con ello el Amor parental.

Jugando la mano sin cartas. Mano que no termina. Farol que ya nadie se cree.

Publicado por

Guillermo Zurita

Médico Psicoterapeuta Humanista Integrativo y Médico de Familia. Disfruto de mi trabajo, amo, confío. Mis pacientes me impactan emocionalmente... y eso duele y me encanta a partes iguales.

6 comentarios sobre “Encontrándome a mí mismo”

  1. “Decepción”, si eliminando la palabra del diccionario desapareciera el sentimiento, ¿harían falta líneas rojas para preservar mi identidad? Y, ¿quién decepciona a quién?
    En esta reflexión me encuentro y con tus palabras , una vez más, me acoges. Gracias Guille! Te abrazo.

    1. Hola Mónica!!! Tras tu comentario he tenido que releer el texto cambiando el filtro interno y me has hecho pensar…. Gracias a tí, porque me siento acogido en tus palabras… 😉 🙂
      Yo también te abrazo!!!!

  2. Gracias, leo esta entrada y es cómo una caricia con la mirada, cómo si de alguna manera a través de estas palabras tuyas, fuesen de otros “intelectuales, revolucionarios, progres” que me han tachado de pija adinerada, sin tener NI IDEA de todo lo soy además de pija y adinarada.
    Me llega un trago de agua fresco y que me deja los labios mojados y me lo seco con la manga de la camisa de massimo duti.
    MIL BESOS.

    1. jajajaja
      Luc, tu no estás entre esa gente, tu juegas en otra liga!!! jajaja De las que se limpian dando igual la marca de la camisa…
      Me parto contigo!!! y me encantas!!!
      Besos mil

  3. Sabiduría poética… Leer este texto tuyo de hoy me llena el corazón de caricias y la cabeza de verdades. El viaje a la autenticidad se logra encontrándose a viajeros como tú en el camino. Gracias, hermano, y un abrazo ♡♡♡♡

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