El duelo como parte de la Vida

El Duelo es despedida, es perdón y gratitud pero también miedo, rabia y tristeza. Es renuncia a cobrar la deuda emocional que deja la pérdida.

Es estar en el presente, disponible para un futuro que no sabemos lo que traerá.

Renuncia por la pérdida de lo no elegido, porque eligiendo renunciamos al resto de opciones posibles. Era de la hiperinformación que  no ayuda. Estímulo permanente de la comparación.

El duelo es pues, un proceso constante, incrustado en la actualización permanente. No es como otros piensan, algo reservado a las grandes pérdidas vitales.

Tenemos derecho a eliminar la distorsión emocional de las heridas sufridas, tenemos derecho aunque el duelo pendiente sea antiguo y se haya quedado desfasado para nuestra realidad actual.

¡El duelo de un ex no es infidelidad a tu pareja!

Permitámonoslo, lo siguiente no será peor, apaguemos los fantasmas de lo desconocido, dejemos la fantasía de la duda de lo actual y validemos lo interno para seguir adelante, para poder sentir lo de ahora sin el ruido de lo antiguo.

Seguro que dolió, seguro que estuvo bien que así fuese. Pero si lo negaste, lo infravaloraste o lo puenteaste estará inevitablemente pendiente. ¿Y qué mejor momento que éste?

Si estás en pareja porque estás en pareja. Si no, porque no. Mejor momento que éste para aliviar lo que duele no hay.

Renuncio a lo que no tengo, a la fantasía de ser otro, a la de tener lo del otro, a tener más de lo que tengo, a vivir más intensamente, a las aventuras no vividas por caer en la monotonía, a la lluvia en verano cuando la miro desde la ventana en vez de salir a correr y gritar por la calle…

Cuando dejas de saltar en lo charcos por no mancharte habrás perdido una parte que en algún momento sí estuvo. Haz el duelo del charco que no pisaste mientras te calzas las botas de agua para conectar con ese niño y no perderte la vida entre papeles y protocolos.

Charcos con botas de agua,

Agua vibrante, limpia, fluyendo,

Fluyendo en la vida. Paro y toco,

Toco y sigo. No necesito el permiso para ser,

Ser yo, nadie más. Locuras y corduras propias.

Adiós definitivo de lo que dejó de ser, adiós para siempre de lo que no se repetirá, se fue para no volver. Quedarse esperando no parece buena idea.

Duelo de vivencias buenas y malas. Aprendamos al tiempo que hacemos el proceso interno de despedida porque, para bien o para mal, NO VOLVERÁ JAMÁS

Publicado por

Guillermo Zurita

Médico Psicoterapeuta Humanista Integrativo y Médico de Familia. Disfruto de mi trabajo, amo, confío. Mis pacientes me impactan emocionalmente... y eso duele y me encanta a partes iguales.

2 comentarios sobre “El duelo como parte de la Vida”

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